lunes, 23 de marzo de 2009

La despedida...

“Wake up, wake up dead man”, era lo que se escuchaba de fondo en el lugar ambientado por una rockola que tocaba aquella canción de una banda irlandesa muy conocida. Había decidido entrar ahí a beber una cerveza pero el sabor amargo y cierto sentimiento de desolación en el ambiente me obligaron súbitamente a huir de aquel bar. Afuera, una bocanada de aire fresco llenó mis pulmones, situación que remedié encendiendo un cigarrillo.

Era temprano todavía, no traía reloj desde aquel día en que de coraje me lo arranqué y lo avente contra la pared, pero calculé que serían entre seis y media y siete de la tarde, el sol se ocultaba y de la claridad del día solo quedaba esa luz entre azul y gris que no deja sombra en ningún lado. Un viejo y familiar sentimiento me recorrió desde el estomago hacia el pecho, no era la primera vez que sucedía, ese sentimiento me visitaba frecuentemente a la misma hora desde un domingo de octubre de hacía un poco más de veinte años, “angustia de separación”, fue lo que dijeron los psicólogos.

Era una tarde fría y parecía que la noche sería peor, sin embargo no me importaba, como casi nada lo hacía últimamente, me detuve en la tienda a comprar más cigarrillos, solo me quedaban dos y no serían suficientes para otra noche larga sin dormir como cualquier otra de los últimos siete meses. ¡Siete meses!; fue lo que pensé con asombro al sentir lo rápido que pasa el tiempo cuando nada parece tener sentido en tu vida. Encendí otro cigarrillo y me dirigí a casa.

Ya había obscurecido y el sentimiento de angustia me había abandonado igual que siempre al sentir el cobijo de la noche, dejando solo la tranquilidad aparente que se siente cuando te encuentras flotando en el limbo.

Al abrir la puerta del departamento sentí el aire tibio y enrarecido por el encierro de todo el día, por lo que entré directamente hasta la cocina y abrí la ventana un poco para que se ventilara. Era un departamento pequeño pero funcional para un matrimonio joven, consistía de dos recamaras, un baño completo, sala-comedor y la cocina, tenía vista hacia la calle pero lo que lo diferenciaba del resto era que se encontraba hasta arriba de un pequeño inmueble de tres pisos, por lo que contaba con una especie de patio donde se encontraba un área de lavado y los tendederos que había que compartir con el departamento de abajo. Ese patio fue lo que más nos gustó cuando fuimos a ver el departamento por primera vez, era fabuloso para organizar una pequeña parrillada, habían pasado ya casi tres años desde ese entonces.

Me dirigí a la habitación principal con el objetivo de ponerme cómodo, me quite la ropa y comencé a buscar un viejo pants que solía usar para dormir, sin embargo, algo llamó mi atención y volvió a mí de un solo golpe el sentimiento de angustia, pero esta vez acompañado de la sensación de un mal presentimiento, mi corazón se aceleró al notar que en el tocador faltaban cosas, se me secó la boca y frío y sutil sudor me recorrió el cuerpo al ver que faltaban las fotos de los portarretratos, la ansiedad me invadió, el vacío en mi estomago se tornó infinito recorriéndome hasta el pecho. Me apresure a abrir los cajones donde solía guardar su ropa, uno por uno los fui descubriendo vacíos, no pude más, las lágrimas me desbordaron y fue entonces que comprendí que finalmente ella se había ido.

“Siento no haber sido lo suficiente para mantener vivo en ti nuestro matrimonio, siento tantas y tantas cosas que nunca llegarás a comprender y que ya no tiene caso nombrar porque esos problemas ya son del pasado para mí, por ahora y a partir de este momento te arranco de mí, de mi vida, de mi alma y de mi ser… y lo único que nos queda es seguir en la búsqueda de la felicidad y del verdadero amor, el amor de verdad que ambos soñamos tener algún día y que ni yo te puedo dar ni tu me puedes dar… nunca quise abandonarte ni alejarme de ti pero siempre sentí o me hiciste sentir que me echabas de tu vida… y aún más al final… ha llegado la hora de decirnos adiós… te deseo buena suerte, hasta nunca mi amor, mi amor para siempre… como alguna vez me dijiste hace muchos años… estoy segura de que ambos tendremos un final feliz, esta vez no juntos pero feliz al fin y al cabo…”

Eso fue lo que decía la nota que había dejado en la mesa del pequeño desayunador que teníamos por comedor, por la cual rodaron algunas de mis lágrimas. Apagué todas las luces del departamento y me recosté en el sillón, no sabía que hacer, solo lloraba a obscuras, sintiendo coraje, odio, desesperación pero sobretodo una desolación interminable. El pasado nos había alcanzado con la furia de un tornado, por invitación nuestra y fui yo quien simplemente no pudo manejarlo. Después de siete meses de peleas y discusiones infernales que no llegaban a ningún lado, pasó lo que era inevitable, uno de los dos había encontrado finalmente el valor para alejarse.

3 comentarios:

  1. Excelente! muy bien logrado! Te mando un abrazo camarada, te repito muy buena narración, sin embargo no la historia muy feliz, pero está bien :) ánimo!!! siempre vendrán tiempos mejores, y habrá amigos para compartirlo.

    Se le quiere mucho

    Adriana M.

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  2. Chale, tu mensaje me llega como no tienes idea, te entiendo perfectamente los sentimientos que desceribes me embargan cuando leo tus líneas, los he sentido.
    Actualmente paso por una situación muy difícil, y creo que es inevitable que llega ese día, el día de la despedida.

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  3. .... Un respiro profundo, un nudo en la garganta,varias lagrimas derramadas y sin poder decir ni una palabra, cuqndo al leer cada palabra ves el reflejo de tu propia vida, ves tu pasado y ves tu presente un presente ya no tan nublado pero solo aaaah... maldita sea no se que decir, pero bueno como dijera Josè Josè ya lo pasado pasado, y mi buen Emi para delante y que pronto encontremos el camino amarillo y que se nos permita nuevamente ser feliz, Gracias de verdad miiiiil gracias por dejarme entrar en tu vida tan privada por compartir cada una de las letras que estan aqui no sabes como lo valoro hasta tengo gans de decirte te quiero hahaha pero seguro me irias que que cursias q olvidalo, no dejes de escribir lo haces muy bien ;) te deseoque a tu vida lleguen muchas muchas muchas cosas buenas y que sigas abriendo tu corazòn a los demas aunque cueta. Un abrazo ;)
    Crazy Diamond

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