“Ain't no way for me to love you , If you won't let me, It ain't no way for me to give you all you need, If you won't let me give all of me”, era la letra interpretada por Aretha Franklin y no pude hacer otra cosa más que pensar en ella, como si eso fuera algo nuevo, solo pude imaginar que así se sentía, tratando de que el niño necio con el que se casó reaccionara de una forma madura y tomara las desiciones correctas, pero estaba muy lejos de llegar a ver el fin de mis pendejadas, fui implacable.
Estaba sentado escuchando música con la mirada perdida, parecía que había pasado tanto tiempo desde aquel día que llegué y encontré la casa vacía, apenas serían dos meses, dos meses que sentí eternos, ahora todos los motivos que para mi eran validos al momento de la separación me parecían cuestionables y algunos hasta absurdos. Poco a poco fui descubriendo la responsabilidad que tuve en la locura de nuestro final, “todo depende de uno”, fue lo que me dijo el dueño del departamento cuando le entregué las llaves, esas palabras nunca las olvidaré, llegaron hasta el fondo de mi cerebro y en lugar de pensar en lo que me había hecho, comencé a pensar en lo que realmente dependía de mí, no me gustó en absoluto lo que encontré, sentí que paso a paso, lentamente y con precisión quirúrgica, cometí el error más grande de toda mi vida.
Realmente me equivoqué, es una pena para mí haberla perdido de esa manera y peor aún es saber que aunque ambos estamos involucrados en nuestro final, mi responsabilidad fue mayúscula, es verdad que no puedes regresar la cinta pero también es verdad que todas las cosas vuelven a ti, como consecuencias obviamente.Tengo que crecer, fue lo único que pensé en ese momento aún sin saber lo que eso implica con seguridad, apagué lo que quedaba de mi cigarrillo y solo pude esbozar una pequeña sonrisa antes de abandonar mi habitación al escuchar que Aretha comenzó a cantar: “...the moment I wake up, Before I put on my makeup, I say a little pray for you…”
Al final de cuentas ¿Dios mío, qué otra cosa puedo hacer?…
Nunca te recetes consuelos caducados
Hace 7 años

Me parece que diversas situaciones nos hacen sacar cosas que normalmente no podemos desechar de nuestro interior, desafortunadamente creo que aquellas cosas mas dolorosas, de repente, funcionan como las mas inspiradoras. No sé, no conozco mucho de tí, solo quiero decirte algo, mera opinión personal, No te equivocaste.
ResponderEliminarYo también a veces pienso lo mismo, pienso que yo soy el que está mal, pero un amigo me dijo... muchas veces idealizamos a la otra persona... y creo que en mi caso es así. Ahora y aunque me duela pienso primero en mi hijo, después en mí y al final en ella, porque no he recibido lo que de ella esperaba y creo que le he dado todo lo que soy.
ResponderEliminar